• Teror-Tenoya (2009)

    El grupo baja en fila india

  • Pinos de Gáldar-Moya

    Seta gigante

  • El Hierro (2010)

    La vegetación rodea a los senderistas

  • El Hierro (2010)

    La niebla se adueña del sendero

  • Moya (2009)

    Preciosa pista de eucaliptos

  • Agüimes (2009)

    Yacimiento arqueológico

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Los riesgos de la montaña

Aunque la actividad del senderismo es una actividad lúdica, pensada para personas con poca o ninguna preparación física especial, es necesario advertir que se desarrolla en un medio físico, la naturaleza, hostíl. Como consecuencia, es una actividad que tiene sus riesgos, la montaña siempre tiene sus peligros. Un resbalón, una torcedura, una caida, siempre son posibles.

¿Significa esto, que el senderismo es peligroso?. No, pero puede serlo. Depende de como "encaremos" la actividad. Si ignoramos abiertamente los peligros, si actuamos de manera aventurera, si no somos prudentes, si no preparamos adecuadamente la actividad, estaremos acercándonos al umbral del peligro cierto. Un ejemplo puede ayudarnos a entender qué quiero decir con esto. Es evidente que si practicamos senderismo en invierno, si hay previsión de tiempo lluvioso y no llevamos unas botas adecuadas, estaremos propiciando que, a la menor oportunidad, nos demos de bruces en el suelo, con el consiguiente riesgo de una fuerte contusión o algo peor. Si no conocemos el sendero, si existe niebla, si hay tormenta, estaremos desarrollando una actividad en la que el riesgo ha aumentado de manera exponencial, pudiendo acabar de manera trágica. Por fortuna, incluso en estos casos, podemos terminar bien la caminata, ya que el riesgo es menor en la media montaña, donde celebramos generalmente nuestra actividad, que en la alta montaña, donde el riesgo aumenta muchísimo.

Desde hace unos años, se ha producido un importante impulso de la actividad senderista. Todos los fines de semana, multitud de personas se marchan al campo, a disfrutar de la naturaleza. Por desgracia, no siempre se efectúa de manera adecuada, en ocasiones por falta de experiencia o de personal experto o conocedor de nuestras montañas, en otras por estar el grupo conformado por gente que se toma ciertas alegrías a la hora de acercarse a nuestras cumbres, por la falta de planificación cuidadosa, por la falta de cuidado con la misma naturaleza, dejando malos testigos de su paso, en forma de basuras, etc.

En más de dos décadas que llevamos haciendo senderismo, los que conformamos el grupo de Pilancones Marchas por Gran Canaria, nunca hemos tenido, por fortuna, incidente alguno de importancia, más allá del clásico resbalón o caida sin consecuencias. Pero, porque somos conscientes del cierto peligro que conlleva la naturaleza de nuestra actividad, procuramos que se desarrolle con las mayores garantías de seguridad. Naturalmente, no evitamos totalmente el riesgo, pero lo minimizamos al máximo.

¿Cómo lo hacemos? En primer lugar, estando pendientes de los informes meterorológicos de la zona. Consultamos diariamente las previsiones del Instituto Nacional de Meteorología y, si las circunstancias así lo aconsejan, o las autoridades así lo determinan, suspendemos la actividad. No será la primera vez ni la última en que tomemos esta decisión. La seguridad es lo primero. En segundo lugar, el conocimiento de los senderos y de sus dificultades y riesgos potenciales. Nos ayudamos de nuestra experiencia, de nuestros conocimientos de la ruta, de mapas, de publicaciones especializadas, e, incluso, de medios tecnológicos de última generación, como el GPS. Aún así, pueden ocurrir cosas absolutamente inesperadas. Un ejemplo, puede ser el ataque de un enjambre de abejas que sufrimos en la Marcha Circuito por Guayadeque. Es un ejemplo más de cómo es imposible preveer todas las circunstancias adversas que podemos encontrarnos en la montaña. Por último, informamos adecuadamente de las dificultades o riesgos conocidos que entendemos pueden encontrarse los asistentes a cada una de nuestras actividades. Por eso, solemos indicar que una Marcha determinada atraviesa alguna zona con posibilidad de resbalones, o bien, que es una subida penosa o una bajada muy fuerte, o que la climatología es severa, o que es apta para niños, etc. Con ello, ustedes, saben de antemano las dificultades previstas y en consecuencia, libremente, asisten o no, pero si lo hacen, van provistos de unos bastones de caminata o con ropa de abrigo o de verano o bien llevan abundante provisión de líquidos, etc., según les hayamos solicitado, colaborando así a mantener la seguridad de nuestra actividad.

Todo eso hace que los riesgos disminuyan considerablemente. Como decíamos al principio, no los eliminan, pero, si los minimizan, haciendo de nuestra actividad una fuente de alegrias, de sano esparcimiento, de un fin de semana en íntimo contacto con la naturaleza, de un fin de semana que nos permita acercarnos a un mayor conocimiento de cuanto de bello encierra nuestra bendita tierra canaria, permitiéndonos no sólo su disfrute sino además ayudando a su conservación, respetando tan bellos parajes. Además, después de constituirnos legalmente como Club en 2009 y afiliarnos a la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, exigimos que todos los asistentes a nuestras marchas estén federados o paguen el seguro por un día, para asegurarnos de que tienen cubiertas las contingencias convenientes.

Por último, si desean ampliar sus conocimientos sobre los riesgos del senderismo, y cómo hacerles frente, les recomiendo la atenta lectura de la página web que les indico a continuación:

http://senderoscanarios.blogspot.com/2006/11/seguridad-y-prevencin-de-riesgos-en.html